Un documento con una serie de medidas que buscan regular la navegación de embarcaciones en la Patagonia Norte y así reducir el riesgo de colisiones con cetáceos -especialmente ballenas- acordaron Fundación MERI y la Gobernación Marítima de Castro.

La regulación, la primera de su tipo en el país, fue desarrollada por ambas entidades a partir de un trabajo conjunto que incluyó el análisis de la evidencia científica. Fundación MERI realizó capacitaciones en educación ambiental donde los funcionarios de la Gobernación y capitanías de puerto dependientes, aprendieron sobre el comportamiento y la biología de las ballenas, las amenazas que las afectan y el rol fundamental que cumplen sus instituciones para reducir amenazas como la colisión con embarcaciones. Desde esta colaboración inicial surgió la elaboración de la normativa.

Si bien no existen cifras oficiales en Chile, algunos estudios internacionales indican que, para poblaciones de determinadas áreas, hasta 1 de cada 3 ballenas encontradas muertas presentan signos de haber fallecido por esta causa, según afirma un artículo publicado por Whale and Dolphin Conservation.

En base a estos antecedentes, nace esta normativa que inicialmente será de carácter voluntario, sin descartar futuras labores y evaluaciones para su cambio a “obligatorio”. Las zonas protegidas por esta regulación forman parte de la denominada Ecorregión Marina Chiloense (EMC), que se extiende entre Chacao y la Península del Taitao, y que alberga especies en peligro crítico de extinción como la ballena franca austral, y en peligro de extinción como las ballenas azul y sei, además de otros cetáceos como el cachalote y el endémico delfín chileno.

A la firma del acta concurrieron la Teniente Segundo y Jefa de Departamento de Intereses Marítimos, Natalia Martínez, y los encargados de Medio Ambiente Marítimo, Vanessa Beiza y Romeo Vargas, de la Gobernación Marítima de Castro, además de la encargada de Programas Educativos y Ecoturismo, Gloria Howes, y la asistente de Educación Ambiental, Catalina Valencia, ambas de Fundación MERI.

A pesar de su relevancia en términos de conservación, esta región -definida como uno de los 35 sitios prioritarios para esfuerzos de conservación según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF)- contiene importantes rutas de navegación y, por ello, existe un riesgo constante de colisión entre estos animales y las embarcaciones.

Entre las sugerencias que incluye el documento para las embarcaciones que naveguen en estas aguas se contempla la incorporación de vigías capacitados para identificar las distintas especies de cetáceos, la notificación de avistamientos vía radial a la autoridad marítima chilena y máximos de velocidad diurna y nocturna de 10 y 8 nudos, respectivamente.

“En Fundación MERI veíamos con preocupación la gran cantidad de colisiones entre cetáceos y embarcaciones en la zona, que pueden provocar desde heridas en las aletas hasta la muerte del animal. En este sentido, este trabajo colaborativo es un primer gran paso para la conservación efectiva de las ballenas que no sólo reducirá las colisiones, sino que impactará directamente en la conservación del ecosistema de Chiloé y en su potencial turístico y económico”, afirmó la directora ejecutiva de Fundación MERI, Ana María Molina.

Tras la firma del acta de trabajo, la Gobernación Marítima de Castro envió la resolución a sus capitanías de puerto para la difusión de estas medidas entre navieras y otras empresas con actividades marítimas en el área, además de ser publicada en la página web Directemar.