A pesar de la emergencia sanitaria que se vivió intensamente entre el 2020 y el 2021, el interés por el fomento lector del Departamento de Educación Municipal de Quinchao no se detuvo; fue así como generaron una alianza estratégica con Fundación Cámara Mágica quienes donaron en el mes de noviembre del año pasado, más de 450 libros a los estudiantes de primer ciclo de las escuelas municipales de la comuna. La donación permitió la entrega del libro Maqui y el invierno de colores a todos los estudiantes de 1° a 4° básico, mientras que quienes cursaban 5° y 6° básico, recibieron el cuento de Mojo y el bosque de agua.
Cabe destacar, que Cámara Mágica es una institución sin fines de lucro que tiene por objetivo llegar con libros de pertinencia local a escuelas rurales del archipiélago de Chiloé.
“ Decidimos enfocarnos en el archipiélago de Quinchao, porque si bien son lugares con riquezas culturales inmensas, nos parece importante que los niños puedan acceder a tener un libro propio escrito e ilustrado por autores locales y así desarrollar la comprensión lectora a partir de la valoración de su territorio”, sostuvo Cecilia Anríquez, directora de la Cámara Mágica.
Alianzas
El año 2021, este proyecto creció tras unir voluntades, ya que, gracias a la adjudicación del Fondo Nacional de Desarrollo Regional, FNDR Cultura 6%, por parte del Club Deportivo Alao, se logró dotar a las 13 escuelas rurales de Quinchao de teatros Kamishibai, más un proceso de capacitación en mediación lectora cuyas herramientas que terminó en sesiones de entrevistas con los autores de los cuentos, gestión que llevó adelante la Corporación Municipal de Quinchao.
“Es importante que nuestros estudiantes tengan acceso a la lectura y que los docentes puedan capacitarse en mediación lectora, entendiendo que el área de la educación es un constante aprendizaje; además nos parece relevante que conozcan a autores locales, eso alimenta los sueños de los niños y niñas, indistintamente de cuáles estos sean”, sostuvo Ramón Contreras, jefe UTP de la Corporación Municipal de Quinchao, institución que se encargó de distribuir los materiales y trasladar a los autores en las ocasiones en que los encuentros fueron presencial.
Para la comunidad educativa Teresa Cárdenas, que fue parte activa de este proceso, el proyecto significó una instancia importante porque “no solo es tener el libro, también el hecho de poder compartir con quienes crearon la historia y poder resolver sus dudas o inquietudes, es sin duda un muy importante”, sostuvo Laura Provoste, directora del establecimiento educacional.
“Quedé gratamente sorprendida con la mediación lectora, que se evidenció tanto en las preguntas que hicieron sobre los libros, como en los trabajos que realizaron sobre la comprensión lectora, donde en algunos casos, se aventuraron a cambiar algún pasaje del cuento adecuando a su realidad, lo que pareció maravilloso”, sostuvo Vanessa Hermes, autora de los cuentos “Maqui y Mojo”.